A.·. L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.
AA.·. LL.·. y AA.·. MM.·.

B.·.R.·.L.·.S.·. NUEVA AMERICA No. 22

BAJO EL AUSPICIO DE LA GRAN LOGIA EQUINOCCIAL DEL ECUADOR
Miembros de la Confederación Masónica Interamericana (CMI)

Quito - Ecuador

 
INFORMACION GENERAL
GRADOS SIMBOLICOS
INFORMACION LOGIAL

 

A:.L:.G:.A:.D:.U:.
S:.F:.U:.
B:.R:.L:.S:. NUEVA AMÉRICA N. 22 MIEMBRO DE LA C.M.I.


EL CÍRCULO DE ERANOS Y LA MASONERÍA

En 1933, a orillas del lago Mayor, en la ciudad suiza de Ascona, nació el Círculo de Eranos. Fundado por la erudita anglo-holandesa Olga Fröbe-Kapteyn, nombrado por el teólogo y especialista en religiones comparadas alemán Rudolf Otto y teniendo como su gran inspirador al psiquiatra y psicólogo suizo Carl Gustav Jung, el Círculo de Eranos se transformó a lo largo de varias décadas de ininterrumpido funcionamiento en uno de los centros de diálogo intelectual más brillantes y originales del siglo XX.

A partir del estudio y comprensión profunda de las tradiciones de Oriente y Occidente, en particular a través del estudio del simbolismo, Eranos se convirtió en un espacio interdisciplinar y de fraternidad donde pudieron disertar y compartir intelectuales de muy diversa índole y origen, alejados de las restricciones cada vez más asfixiantes del mundo académico del cual en su mayoría formaban parte.

Figuras descollantes de la cultura del siglo XX como el psiquiatra y psicólogo Carl Gustav Jung, historiadores de las religiones como Mircea Eliade, Raffaele Pettazzoni, Joseph Campbell, Walter Otto o Karl Kerényi; orientalistas como Heinrich Zimmer, hebraístas como Gershom Scholem, islamistas como Henry Corbin o Louis Massignon, a los que podemos sumar una miríada de filósofos, teólogos, etnógrafos, antropólogos y arqueólogos tales como Pierre Hadot o Gilbert Durand, e inclusive físicos como Erwin Schrödinger, sirven para ilustrar de un plumazo la talla de quienes en algún momento pasaron por la Casa Eranos para compartir e iluminar con sus conocimientos a una audiencia ávida de ir más allá de las discusiones académicas que, antes que religar, separaban y jerarquizaban los aportes de las diferentes tradiciones y culturas humanas.

Desde su mismo nombre, Eranos planteaba su espíritu. La palabra eranos significa en griego comida en común, aludiendo a una comida fraternal donde todos aportan; en este caso, sus ideas y reflexiones, como ya lo hacían los griegos y romanos en la Antigüedad (El banquete de Platón da una acabada imagen de ello) y de forma similar a cómo dicha práctica fue emulada en posteriores periodos históricos y por diversas sociedades, de carácter intelectual y fraternal, tales como la Francmasonería.

Es así como quienes participaban en las reuniones anuales durante una semana (el número de días también tuvo ligeras variaciones a lo largo del tiempo) convivían, comían y dormían juntos en la casa Eranos, propiedad de Fröbe-Kapteyn, alentando un espíritu de diálogo fraterno que traspasaba el mero hecho de asistir a una serie de conferencias. Dichas conferencias fueron cuidadosamente recopiladas en su lengua original en anuarios, la mayoría de los cuales desafortunadamente no han sido traducidos al castellano, lo que ha repercutido en su limitada incidencia en el mundo intelectual de habla hispana.

No es este el momento de comentar sobre sus etapas o su continuidad a partir de 1988, sino el de presentar a este esfuerzo intelectual como uno de los más serios y valiosos del siglo XX en el campo del diálogo entre culturas, civilizaciones y religiones, desde un enfoque genuinamente interdisciplinar y holístico. En un mundo como el actual, donde ese diálogo pasa por uno de sus momentos más tensos y marcado por la globalización y la homogenización hegemónica que le es propia, donde la cultura se ve diluida cada vez más por la abolición de matices y la inmediatez de contenidos, tiempos de modernidad líquida en palabras de Bauman, el repensar y rescatar el espíritu de Eranos se torna más imperioso que nunca.

Dicho lo anterior, podemos encontrar muchos puntos de coincidencia entre aquello que ha sido señalado como el espíritu de Eranos con el espíritu propio de la masonería. En su libro Religion after religion. Gershom Scholem, Mircea Eliade and Henry Corbin at Eranos, Steven M. Wasserstrom, al referirse brevemente a lo que significaban las conferencias de Eranos para el islamista francés Henry Corbin, señala que: “Corbin thus could characterize Eranos as ‘the meeting of acting, autonomous, individualities, each in complete freedom revealing and expressing his original and personal way of thinking and being outside of all dogmatism and all academicism’”. (Wasserstrom, 1999, pág. 25).

La búsqueda de la verdad, por fuera de todo dogmatismo y academicismo, es algo con lo que todo masón puede y debería sentirse plenamente identificado. El método masónico, que consiste en brindar al iniciado las herramientas adecuadas para pulir su piedra a través del simbolismo, esto es, labrar su propio camino en la búsqueda del conocimiento y la verdad, dista de las metodologías imperantes en la mayoría del mundo académico contemporáneo, férreamente esquematizado y, por qué no decirlo, dominado por posiciones que relegan ciertos caminos de conocimiento a una categoría gnoseológica inferior; y fue justamente la exclusión de ciertos saberes y métodos por parte del mundo académico occidental la que motivó a que surja una iniciativa como la de Eranos.

En un plano más concreto, también podemos encontrar un sólido punto en común en relación con el papel que ocupa el estudio del simbolismo tanto para la masonería como para los intelectuales que formaron parte del Círculo de Eranos:

La denominación de Círculo de Eranos corresponde a las congregaciones anuales de una serie de intelectuales en el pueblo suizo de Ascona. Reuniones que tenían como fin debatir en torno al simbolismo” […] Otro destacado integrante era el islamólogo Henry Corbin. Un filósofo en el sentido amplio del concepto, es decir, aquel que ama la sabiduría. Quien utilizó el término mundus imaginalis para señalar el espacio en el que surge el símbolo. Un mundo intermedio, entre lo celestial y lo terrenal, en el que nacen los arquetipos. Arquetipos que enlazan el pensamiento de Corbin con el de Jung. Tampoco se debe olvidar al investigador cabalista Gershom Scholem. Al mitólogo Joseph Campbell y su viaje del héroe, del que retorna el individuo regenerado. O Mircea Eliade y su estudio comparado de las religiones. (Melián).

Son igualmente clarificadoras las palabras del historiador de las religiones Mircea Eliade, quien en su Tratado de historia de las religiones señala que: “la estructura y la función auténticas del símbolo pueden penetrarse sobre todo por medio del estudio particular del símbolo en cuanto prolongación de la hierofanía y en cuanto forma autónoma de la revelación”. (Eliade, 1972, págs. 400-401). En un sentido masónico, la manifestación del sentido oculto y polisémico del símbolo es parte fundamental del aprendizaje iniciático, revelación que es progresiva dependiendo del nivel de instrucción que el masón recibe y que puede enriquecerse enormemente al aprehender el significado que esos mismos símbolos puedan tener en otras culturas y otros tiempos, tarea muy cara a los estudios propios del Círculo de Eranos.

Ibiza Melián, en la página web citada líneas arriba y que resume los puntos más relevantes de su libro El poder del símbolo, también menciona algo previamente señalado en este trazado: que la palabra eranos significa en griego comida en común, aludiendo a una comida fraternal donde todos aportan. En este caso, sus ideas y reflexiones, y lo relaciona con el ágape masónico, respecto al cual Butler y Mendoza señalan en el Manual del aprendiz masón. Rito de York, su importancia como un espacio de hermandad y diálogo, también cargado de su propio simbolismo.

Por supuesto, este breve trazado no pretende desarrollar in extenso el inicio, desarrollo y aporte de las conferencias de Eranos y de quienes fueron parte de ellas, sino más bien ser una invitación a una profundización más adecuada de una diversidad de temas que también son parte de la curiosidad intelectual genuinamente masónica: la importancia de las diferentes culturas y religiones del mundo; la relevancia del simbolismo en los estudios culturales, antropológicos, filosóficos y religiosos; la necesidad de una adecuada e inclusiva visión interdisciplinaria; o la búsqueda de caminos de diálogo  y fraternidad universal en un mundo marcado por la globalización y las relaciones asimétricas de poder.

La masonería, a través de su propio método e instrucción, bien puede dar a estas importantes temáticas una aproximación propia que, alejada de las limitaciones del dogmatismo y academicismo, como ya fue mencionado, pueda enriquecerse del enorme trabajo intelectual desarrollado a lo largo de buena parte del siglo XX por quienes, una vez al año, se reunían en la Casa Eranos para, juntos, buscar nuevos senderos en la interpretación del mundo que nos rodea y religar al ser humano con lo trascendente.

Para concluir, son válidas las palabras del teólogo jesuita Hugo Rahner, participante recurrente a las conferencias de Eranos, en su prefacio a Mitos griegos y misterio cristiano, citado por Wasserstrom:

What is here contained is a gift to that living round-table [Eranos], made up of men who believe that our Western civilization has broken down only in order that it may be born anew, to the Eranos of those who dimly perceive the truth, as did Plato in his immortal seventh letter, and can behold the kingdom of eternity through the ruins. These are the men who know the comforting law of the spirit, that the demon in man is only permitted to tear down so that the angel in man with faltering hand may trace out the sources of new life. (Wasserstrom, 1999, págs. 222-223)
Es mi palabra.

Eduardo Daniel Crespo Cuesta
A:.M:.
NUEVA AMÉRICA 22
24 de marzo de 2021

Bibliografía
Butler, J. M., & Mendoza, E. (1957). Manual del aprendiz masón. Rito de York. Lima.
Eliade, M. (1972). Tratado de historia de las religiones. México: Era.
Melián, I. (s.f.). El Círculo de Eranos. Recuperado el 24 de marzo de 2021, de https://ibizamelian.com/simbolismo/el-circulo-de-eranos/
Wasserstrom, S. M. (1999). Religion after religion. Gershom Scholem, Mircea Eliade, and Henry Corbin at Eranos. Princeton: Princeton University Press.

“Corbin por lo tanto podía caracterizar a Eranos como ‘el encuentro de activas, autónomas, individualidades, cada una en completa libertad revelando y expresando su modo de pensar original y personal, estando afuera de todo dogmatismo y todo academicismo’”. Traducción propia.

“Lo que aquí se contiene es un regalo para aquella Mesa Redonda viviente [Eranos], hecha de hombres que creen que nuestra civilización occidental ha colapsado solo a fin de poder nacer de nuevo, para el Eranos de quienes tenuemente perciben la verdad, como hizo Platón en su inmortal séptima carta, y pueden observar el reino de la eternidad a través de las ruinas. Estos son los hombres que conocen la consoladora ley del espíritu, que el demonio en el hombre solo es permitido echarse abajo para que el ángel en el hombre con mano vacilante pueda trazar las fuentes de una nueva vida”. Traducción propia.

 

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