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BAJO EL AUSPICIO DE LA GRAN LOGIA EQUINOCCIAL DEL ECUADOR
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LA ECONOMÍA DONUT Y LA MASONERÍA

Por H. Xavier Arcos, 9 de diciembre de 2020.

Introducción

En esta plancha voy a abordar la teoría de la Economía Donut, tema complementario a la Economía Circular tratado con anterioridad. Mi propósito es poner sobre el tapete nuevos temas de reflexión sobre nuestra forma de vida actual, que nos lleva a replantearnos muchos aspectos de nuestra sociedad y de la humanidad, y relacionarlos con nuestra fraterna institución de la Masonería.

El hombre está provocando cambios y daños a nuestro planeta, que pueden tener graves consecuencias para la humanidad en poco tiempo, si no se toman importantes correctivos ahora, incluyendo grave contaminación por desechos en el ambiente y en los océanos, hambrunas derivadas del cambio climático y sus efectos en cosechas, depredación y extinción de especies animales y peces, nuevas epidemias como la del COVID-19, que vivimos actualmente, y un calentamiento global catastrófico.

En este contexto, hay algunas teorías económicas que han surgido con el propósito de abordar la problemática derivada de la actividad económica y sus efectos en el planeta y en la humanidad, entre éstas una de las más destacadas es la Economía Donut.

La Economía Donut

La Economía Donut se opone a la teoría económica neoclásica y propone una alternativa a la mentalidad basada en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a cualquier precio, que domina el pensamiento y la práctica político-económica de la actualidad. La autora de esta teoría, Kate Raworth1, argumenta que esta mentalidad ha llevado a una degradación ambiental cada vez más severa y a una inequidad social que la vuelve insostenible, y que el llamado "mercado libre" no está equipado para resolver estos problemas de manera independiente. Ella sostiene que los problemas ambientales y sociales no son "temas periféricos" sino temas fundamentales, que solo se consideran actualmente como costos externos porque "no los hemos previsto en nuestro pensamiento económico".

Según Raworth, afrontar la corriente actual de la teoría económica es absolutamente necesario si queremos hacer sostenibles nuestros sistemas político-económicos actuales, ya que “la economía es la lengua materna de las políticas públicas, el lenguaje de la vida pública y la mentalidad que configura la sociedad." La "donut" que ella prescribe como solución es una guía gráfica sencilla pero muy completa para el pensamiento económico del siglo XXI.

En pocas palabras, ella propone que la economía debe funcionar dentro del espacio "seguro y justo" entre los límites de un techo ecológico sano para el planeta y una base social justa para la humanidad, según se aprecia en el gráfico en forma de donut a continuación:

La base social considera factores básicos y las metas que los países deben lograr para el bienestar de la población, incluyendo acceso a vivienda, energía, agua, alimentos, salud, educación, empleo, ingresos, paz, justicia, equidad y participación política. Estos factores también están establecidos en las metas de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas.

Se entiende que los esfuerzos de progreso y desarrollo de los países deben realizarse hasta cumplir con estas metas, pero el desarrollo y la actividad económica deben evitar causar efectos negativos, es lo que constituye el techo ecológico o el borde exterior del donut en el gráfico.

Es decir, la actividad económica debe evitar cruzar el límite de este techo ecológico, donde a su vez se han identificado una serie de factores de daño al planeta, incluyendo pérdida de biodiversidad, contaminación del aire, agotamiento de la Capa de Ozono, cambio climático, acidificación de los océanos, contaminación de químicos, recarga excesiva de nitrógeno y fosforo por los fertilizantes, entre otros factores.

Raworth cuantifica los límites ecológicos utilizando objetivos basados en la ciencia. Por ejemplo, se determina que el límite planetario del cambio climático es de 350 partes por millón (ppm) de CO2 en la atmósfera, este es el nivel seguro científicamente acordado de concentración de CO2 atmosférico. Como actualmente estamos más allá de las 400 ppm y con tendencia creciente, la barra roja de este factor en el gráfico donut indica un exceso que debe corregirse.

Los indicadores sociales son más ilustrativos en la medida en que tienen una base científica y también ética. Por ejemplo, el indicador utilizado para los alimentos es el porcentaje de la población mundial que está desnutrida (11%) y la meta para este indicador se establece apropiadamente en 0%.

Esta teoría económica ha avanzado de tal manera que es posible construir un gráfico de la economía donut para cada país y determinar de manera cuantitativa como va logrando las metas sociales y como es su desempeño en cuanto al cuidado del planeta, lo que permitiría identificar claramente los factores donde debe priorizar el Gobierno su trabajo y recursos para lograr las diferentes metas relacionadas con los objetivos de desarrollo sostenible (educación, salud, empleo, etc.), y a su vez identificar los factores donde se está causando daño al planeta y moderar o corregir la actividad económica que esté afectando al planeta

La teoría de la Economía Donut de Raworth no considera importante el Producto Interno Bruto (PIB). El único indicador en el donut que incluye medidas monetarias u otras medidas económicas tradicionales de cualquier tipo es el indicador relacionado con “ingresos y trabajo” y, en este contexto, la atención no se centra en el crecimiento del PIB sino en la mitigación de la pobreza, el acceso al empleo y la equidad.

De hecho, es la notoria falta de enfoque en el crecimiento económico, o en el PIB, lo que es el fundamento principal de la revolucionaria tesis económica de Raworth. Si bien describe completamente "siete formas de pensar como un economista del siglo XXI", dos de las siete formas que realmente resalta son:

    1. Cambiemos el objetivo de las decisiones de política económica de un enfoque unilateral en el crecimiento del PIB a un enfoque en los resultados que apoyen el bienestar planetario y humano (Forma # 1); y
    2. Busquemos ser agnósticos sobre el tema del crecimiento económico medido por el PIB (Forma # 7).

Al cuestionar el uso del indicador del crecimiento del PIB, Raworth se opone a una cantidad de ideas preconcebidas que todos podemos tener sobre el crecimiento económico como condición necesaria para economías saludables, creación de riqueza individual y resultados positivos de inversión. Después de todo, incluso los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incluyen el crecimiento económico como un objetivo explícito (Objetivo 8) y durante los últimos 60 años, el crecimiento del PIB paulatinamente ha ido sacando a millones de personas de la pobreza en el mundo en desarrollo, en el proceso.

Pero ¿y si esta suposición es incorrecta? ¿Qué pasa si el crecimiento del PIB no es una condición previa para el bienestar económico (o social o ambiental)? Basado en el estado actual del donut, con barras rojas que sobresalen bruscamente a través de su techo y piso, el desempeño de la economía global basada en el crecimiento ha sido bastante pobre cuando se trata de encontrar soluciones a problemas relacionados con el cuidado al planeta o la equidad. Intuitivamente, parecería que lo contrario puede ser cierto: para resolver estos problemas, debemos cambiar nuestro enfoque en el crecimiento económico medido por el PIB y centrarnos en lo que realmente importa a nivel de los factores sociales y factores de daño al planeta.

Sobre la base de las tasas de crecimiento del PIB históricamente bajas de las economías desarrolladas en los últimos años, y las proyecciones de crecimiento a largo plazo cada vez más pesimistas de los economistas, parece que la decisión de cambiar a una economía de crecimiento bajo o nulo puede ser algo racional, pero cuando el país haya alcanzado ya niveles adecuados de desarrollo. Países como Japón o algunos países europeos crecen a niveles relativamente bajos, pero el nivel de bienestar de sus poblaciones es alto.

Raworth dedica también tiempo a explorar si es posible el “crecimiento verde”, es decir impulsar un fuerte crecimiento del PIB, pero a su vez hacerlo de manera adecuada cuidando al planeta, y concluye que la respuesta a esta pregunta es irrelevante; en su marco teórico económico, el crecimiento del PIB es un resultado de segundo orden que no está relacionado con los objetivos prioritarios del bienestar del planeta y humano.

Raworth propone un desafío interesante y potencialmente revolucionario a los modos de práctica económica dominantes en el mundo. Al cuestionar la necesidad del crecimiento del PIB, Raworth plantea una serie de cuestiones importantes con ramificaciones potenciales significativas que los economistas y los Gobernantes deberían considerar.

En perspectiva es importante recordar que Simón Kuznets, el inventor del Producto Interno Bruto (PIB), ganador del Premio Nobel por esto, advirtió al presentar los resultados de su trabajo en el Congreso de los Estados Unidos en 1934 que “el bienestar de una nación difícilmente puede inferirse de una medición del ingreso nacional (PIB).” Muchos años después, elaboró más y dijo que "las metas para un mayor crecimiento deberían especificar un mayor crecimiento de qué y para qué". A pesar de estas observaciones de Kuznets, con el tiempo casi todos los países del mundo adoptaron al crecimiento del PIB como el principal indicador y objetivo para lograr el desarrollo de los países, dejando de lado otro tipo de consideraciones importantes, como las relacionadas con el daño al planeta.

La principal crítica a la teoría de la Economía Donut es que no plantea suficientes detalles concretos de cómo llevarla a la práctica. En este sentido han habido algunos planteamientos teóricos recientes más concretos, siendo el principal de ellos la “Economía Circular”, que propone reconciliar el crecimiento económico con la protección del planeta, con un enfoque innovador para lograr sostenibilidad, separando la actividad económica del consumo desmedido de recursos y diseñando un sistema productivo que no genere desechos.

Sobre el concepto de Economía Circular, la Fundación Ellen MacArthur2 indica que “la economía circular busca disociar la actividad económica del consumo de recursos naturales limitados y eliminar los desechos del sistema, desde el diseño”. Fomentando también una transición hacia energías renovables, el modelo circular crea capital económico, natural y social.

Reflexiones sobre la Economía Donut y la Masonería

Los daños al planeta ocasionados por la actividad humana nos obligan a reflexionar en temas como la Economía Donut, a fin de cambiar nuestra mentalidad, de tal forma que logremos un desarrollo humano y económico en armonía con la naturaleza y nuestro planeta.

Las Constituciones de Anderson establecen de manera metafórica que los Masones debemos mejorar como seres humanos, pulirnos como las piedras para formar parte de la construcción de la Catedral de la Humanidad. Los Masones trabajamos para ser mejores seres humanos y construir una mejor sociedad y humanidad, y en este caso concreto, tomando en cuenta que el planeta tierra es nuestra casa y que debemos cuidarlo.

Nuestros valores y principios Masónicos resaltan la Fraternidad. El tema planteado nos obliga a pensar en nuevas sociedades menos materialistas y más fraternas, pero no solo entre humanos, si no que yo haría extensiva esta idea de fraternidad también con la naturaleza, con nuestro planeta y con el universo.


¡Es mi palabra queridos Hermanos!

 

 

1 Kate Raworth, La Economía Rosquilla: 7 maneras de pensar la economía del siglo XXI, Ediciones Paidós (2018)
2 Fundación Ellen MacArthur, página: www.ellenmacarthurfoundation.org/es/economia- circular/concepto

 

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