A.·. L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.
AA.·. LL.·. y AA.·. MM.·.

GRAN LOGIA EQUINOCCIAL DEL ECUADOR

R.·.L.·.S.·. NUEVA AMERICA No. 22

 
INFORMACION GENERAL
GRADOS SIMBOLICOS
INFORMACION LOGIAL

 

 

A:.L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:.

 

M:.R:.G:.L:.E:.D:.E:.

 

R:.L:.S:. Nueva América No. 22

 

LA INICIACIÓN SIMBOLICA.-

La ceremonia de Iniciación es uno de los actos más trascendentales en la vida del masón que queda grabada tanto en la mente como en el corazón revestido de caracteres indelebles, hasta el último instante de la existencia.

Para que un profano ingrese a nuestra Orden debe cumplir con las condiciones determinadas en nuestro reglamento, como son las de estar en goce de los derechos de ciudadanía, ejercer una profesión u oficio digno y que le permita sustentar las obligaciones económicas de la Logia, ser patriota, ser humanitario, ser discreto y tolerante.
Pero el requisito fundamental para ser admitido en la Orden Francmasónica es se un hombre libre y de buenas costumbres:
Pero más que un requisito, a mi entender es ésta la misión de la Orden, crear un hombre completo, pulirlo para que alcance su libertad consciente y guiarlo para que practique las buenas costumbres adquiridas. Es este el reto de quienes forman masones, porque la masonería es la oportunidad de transformar un hombre en un ser humano, un esclavo en un hombre libre y un pusilánime insulso en un actuante hombre libre y de buenas costumbres.

Reunidas las condiciones puntualizadas para el ingreso de profanos, la Logia manifiesta su aceptación en tres oportunidades:

  1. La presentación de la solicitud para su admisión al trámite correspondiente;
  2. Terminada la circulación para conocimiento de todas las Logias del Oriente, se debe proceder previa autorización del Muy Respetable Gran Maestro a la ceremonia de Balotaje; y,
  3. en el instante previo a la Ceremonia de Iniciación.

 

Autorizada la admisión de un profano por el Muy respetable Gran Maestro, el día y hora señalado para dicha ceremonia, el Candidato es llevado por sus futuros hermanos a un recorrido simbólico con el objeto de que el neófito tenga contacto con los elementos esenciales de la naturaleza, recordando de este modo las iniciaciones que se realizaban en los Antiguos Misterios. Luego es conducido de una manera indirecta al local donde se halla el Templo, con el mayor sigilo y secreto en la conducción del Candidato ya que se debe tomar en cuenta que aún es profano y puede todavía manifestar el deseo de no ser iniciado.

A su llegada, el candidato es recibido por el Guarda Templo Exterior, quien lo conduce a la Cámara de Reflexiones preparándolo para la Ceremonia. Allí el profano encuentra el símbolo más evocador de la muerte. Ya que el recinto tiene la apariencia más severa y lúgubre de una Cámara Mortuoria, incitándolo así a la reflexión.

La finalidad y el simbolismo de la Cámara de Reflexiones, no es la de infundirle temor ni alteración alguna al Candidato, sino más bien a invitarle a una aguda y serena reflexión al hombre que llega, libre de prejuicios a golpear las puertas de sus Templos, para recordarle que nada valen las cosas materiales y que lo único grande, imperecedero e infinito es el Espíritu. La Cámara de Reflexiones anuncia al profano que ha muerto para el mundo exterior y que desde ese instante debe considerarse sepultado con todos sus vicios, prejuicios, errores, fanatismo y otras taras mortales, en el seno de la tierra, ese lugar de donde todos venimos y a donde todos debemos volver. Así la Cámara de Reflexiones invita a la meditación que es altísima función de la vida espiritual.

Antes de solicitar su ingreso al Templo, el Candidato es despojado de sus metales, requisito sin el cual no puede ser iniciado. Así mismo debe tener los ojos vendados, el brazo derecho, el pecho izquierdo y la rodilla izquierda desnudos, el pie derecho en chancleta y una soga alrededor del cuello.

Despojándole de sus metales y con sus vestiduras incompletas, indica objetivamente al profano que el lujo es un vicio que debe combatir en sí mismo; que no debe juzgar a los hombres por sus apariencias, sino por sus acciones y hábitos, que en fin, su juicio no debe descansar sobre más o menos engañosas vanidades de rango o de fortuna, sino sobre la verdad imperecedera de la virtud y el honor. Los metales brillan con reflejos engañosos y falaces seducen a los hombres y los tornan vanidosos, egoístas, ambiciosos y crueles, los inducen a procurarse exclusivamente su propio bienestar, y a veces, ni siquiera esto, pues sus cerebros se atrofian poseídos por la pasión y afán desmedido de riqueza. Olvidan que son mortales y que todo esto tiene su valor meramente relativo y temporal, y que sólo puede perdurar la obra sabia, justa y virtuosa del hombre que persigue su propio perfeccionamiento moral e intelectual y el de la humanidad.

El candidato con los ojos vendados es conducido a través del Corredor de los Pasos Perdidos hasta el Parvis frente a la puerta del Templo.

Va así por la notoria razón de que no debe ver la Logia ni ninguno de sus ornamentos hasta que haya prestado el solemne juramento de no revelarlos de modo alguno a ningún profano. Esto también expresa, simbólicamente, las tinieblas del mundo del que procede, su desamparo, su esclavitud a la ignorancia en que permanece hasta que lo alumbre la Luz de la Masonería.

La soga alrededor del cuello simboliza la unión material o Cordón umbilical que lo une con la Medre Tierra y su desprendimiento, el nacimiento a la vida espiritual. Simboliza también, la esclavitud y es asidero de un castigo, si se violan nuestros secretos antes de la Iniciación.

El Candidato tocas las puertas del Templo en su calidad de profano y, al dársele ingreso, es recibido por el Guarda Templo Interior, que le coloca la punta de un puñal en el pecho izquierdo desnudo en guarda de la inviolabilidad del Templo.
La desnudez permite conocer el sexo del Candidato, puesto que el Lindero XVIII veda los beneficios de la Iniciación a las mujeres, constatando así que el Candidato no es una mujer disfrazada. Siendo el lado izquierdo del pecho asiento del corazón, donde se supone albergados los más nobles y bellos sentimientos, el Candidato lo lleva a la vista para demostrar las buenas intenciones que le guían, el deseo de mejoramiento espiritual y moral, único móvil que le encamina a solicitar humildemente ser “Iniciado en los Misterios y Privilegios de la Francmasonería”. La acción de protección de nuestros secretos del Guarda Templo Interior, está unida a una pregunta al candidato, quien da una respuesta adecuada y que se refiere a sus sentidos físicos.

El simbolismo de esta parte de la ceremonia encierra un hondo significado. Es la queja del candidato sobre el dolor que le ocasiona el pesado fardo de las pasiones que acumulará en el mundo profano, lo que al tocar las puertas del Templo manifieste su deseo de estar libre de ellas, ya que a solas con su Yo Interior, en la Cámara de Reflexiones, ha posido descubrir parte de la verdad.

Lleva el brazo derecho desnudo para demostrar que no es portador de ningún objeto o arma peligrosa y, además para que el Candidato pueda usarlo con toda libertad en el Juramento, la ejecución del signo penal y los toques que efectúa en las puertas del Sur y Occidente.

Desde épocas remotas, la mano derecha siempre ha sido usada para dar énfasis a los juramentos y demostrar sinceridad. Así también la mano derecha debe esta libre, desnuda y lista a la acción y al trabajo, porque el Candidato todo se encuadra por hacer.

Lleva la rodilla izquierda desnuda porque es la que hinca cuando se le recibe en el interior del Templo. En esta posición, eleva sus preces al Gran Arquitecto del Universo, para que le mantenga fuerte a las pruebas que va a ser sometido y porque en ese posición se mantiene en contacto con el suelo en una unión perfecta con la madre tierra que es su punto de partida y final.

El pie derecho en chancleta permite al talón derecho desnudo entrar en contacto con el suelo siendo éste y el anterior los dos puntos de unión que el Candidato tiene con la tierra en el momento de su admisión. También en las antiguas religiones se prohibía que sus adherentes penetraran calzados a los Templos.

Habiendo terminado la invocación, el Recipendiario, a fin de que constate su debida preparación, marcha alrededor de la Logia siguiendo el curso del Sol como lo hacían en la antigüedad los Antiguos misterios y en especial el culto a Mitra, en la antigua Persia. En el transcurso de su viaje toca las puertas del Medio Día y del Poniente, las que permiten su paso al constatar su condición de hombre libre y de buenas costumbres. Al traspasar estas puertas, ratifica su deseo y los móviles que le conducen a solicitar la Verdadera Luz y se acerca al  Ara con tres pasos de 9, 12 y 15 pulgadas de largo, respectivamente, cuyas medidas fueron usadas en la construcción de los antiguos Templos. Estos pasos también simbolizan al nacimiento, vida y Muerte; Infancia, Juventud y Vejez, etc.

Hasta este momento, el Recipendiario está en completa libertad de retirarse, y en estos rarísimos casos se le conducirá con los ojos vendados hasta fuera de la Logia de modo que se tenga completa seguridad de que no ha visto nada de lo que se ha de mantener en secreto.

Culmina esta ceremonia con el solemne juramento que presta el Recipendiario, los Principios de la Verdadera Luz son derramados sobre él. Solamente así conoce las palabras, signos, gripas y tocamientos que corresponden a su grado. A continuación da una prueba de los conocimientos que acaba de recibir y a su vez adquiere otra del favor del Venerable Maestro en la Ceremonia de Investidura del Mandil de Aprendiz Masón.

Este dramático momento en que se ciñe la insignia del nuevo hermano investido por primera vez con el nombre de Francmasón, es uno de los trozos más notables del Ritual Masónico y que tiene gran significación para el Aprendiz recién iniciado.

El Mandil, con que es investido materialmente es de piel de cordero y no puede sustituirse por ninguna sustancia. En todas las épocas se ha considerado al cordero como emblema de humildad y pureza de intenciones.

Terminada la investidura y dándosele a conocer la Exhortación y el Cargo correspondiente, le son presentados los instrumentos de trabajo que pertenecen a su grado, que le servirán para desbastar su personalidad: la Vara de 24 Pulgadas que sirve para medir el trabajo hecho y representa el empleo que se debe dar a las horas del día, Oración al GADU, trabajo, descanso y atención a los hermanos y amigos en sus necesidades. El Mazo que sirve para deshacer todo nudo y protuberancia y que representa la Fuerza de nuestra Conciencia. El Cincel que sirve para suavizar y preparar la Piedra Bruta, emblema de la personalidad profana, que por medio de la educación y del estudio hace dignos a los miembros de la Institución Masónica.

A continuación se le hace conocer el Cargo que contiene las Regulaciones de la Orden, es decir las normas que rigen a la masonería y en virtud de esta plenitud de conocimientos es Reconocido, admitido y Proclamado aprendiz Masón, no de la Logia donde ha sido iniciado, sino de la Orden en general.

El recién iniciado ha adquirido privilegios al ingresar a nuestra Orden pero esos privilegios no pueden ser empleados por el ahora Aprendiz Masón mientras no cumpla con las grandes obligaciones que le son inherentes a su grado, debiendo recordar siempre el Solemne Juramento que ha efectuado sobre el Ara, y la pena que sufrirá si no lo cumple, pena que más que física es moral consigo mismo.

Ahora el recién iniciado entrará en varios senderos de sabiduría, de amor hacia sus semejantes, de humildad para con sus hermanos, y empezará a desbastar esa piedra bruta que lleva dentro cada día con más habilidad y fortaleza, sacando las aristas del vicio y de la pasión hasta convertirse en el ser humano ideal, perfecto, debiendo ser ese el objetivo no de nuestra Augusta Institución, sino de cada hermano que la compone.

 

Andrés Toscano H.
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