A.·. L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.
AA.·. LL.·. y AA.·. MM.·.

GRAN LOGIA EQUINOCCIAL DEL ECUADOR

R.·.L.·.S.·. NUEVA AMERICA No. 22

 
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INFORMACION LOGIAL

 

 

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R:. L:. S:. Nueva:. América:. No. 22
 

 

FILOSOFÍA PLURALISTA Y ESCUELA ATOMISTA

FILOSOFÍA PLURALISTA

A esta escuela se la denominó así para distinguirla de las anteriores, que eran monistas, del griego monos que significa uno. Los pluralistas creían a diferencia de los monistas, que la realidad se origina a partir de la conjunción de varios principios y no a partir de un solo principio. Los principales pensadores pluralistas fueron: Empédocles, Anaxágoras, Leucipo y Demócrito.

Empédocles de Agrígento (492-430 a. de C.)

Fue un personaje muy extraño, mezcla de poeta, adivino y filósofo. Ejerció entre sus contemporáneos una fascinación enigmática. Creyéndose inmortal, se arrojó al cráter del volcán Etna, muriendo abrasado. Sus dos obras conocidas son Las Purificaciones y Perifiseos, escritas en verso y de las que sólo se conservan algunos fragmentos.

Para Empédocles, todo lo que existe se ha formado por combinación y mezcla, en determinadas proporciones de las cuatro sustancias fundamentales: agua, aire, tierra y fuego, que son los cuatro elementos de que se compone toda realidad y que a su vez están compuestos de partículas inmutables. El mérito de Empédocles radicó en anticipar la idea científica de «elemento químico» (o «constituyente último cualitativo de la realidad»). Así, un objeto concreto del mundo empieza a ser (unión de partículas) o deja de ser (disgregación), pero las partículas básicas ni empiezan a ser ni dejan de ser: son eternas e indestructibles. De esta forma prefiguró otra idea científica que más tarde se tradujo como Ley de conservación de la materia (la materia no se crea ni se destruye; sólo se transforma), elaborada por Lavoisier.

Junto a estos cuatro elementos, y para explicar el origen del movimiento que los pone en contacto y justifica su combinación, Empédocles introdujo la idea de «fuerza», pero con una envoltura religiosa. Hay dos tipos de fuerzas divinas: una agregadora o Filia (el amor) y otra disgregadora o Neikos (el odio). Estas dos fuerzas dominan alternativamente, sucediéndose una a otra en un proceso cíclico, y así el mundo se va formando (dominio del amor) y destruyendo (dominio del odio) en un movimiento eternamente repetido. La evolución del cosmos sería un eterno retorno.

Para Empédocles, en el origen de los tiempos, en el albor de la formación del mundo, el predominio del amor hizo que las cosas se unieran indiscriminadamente unas con otras y así se formaron multitud de seres monstruosos y deformes, de los que sólo sobrevivieron los más aptos, que son las especies existentes en la actualidad. Los seres humanos eran ambiguos, hermafroditas y estériles; en ellos cohabitaban dos principios: uno masculino y otro femenino; el odio separó estos dos principios y el amor humano emprendió una búsqueda desesperada de la otra mitad de uno mismo para retornar a la unidad primigenia, en la que hombre y mujer eran una y la misma cosa.

Anaxágoras de Klazomenes (500-428 a. de C.)

Expuso sus doctrinas en la Atenas de Pericles, de donde tuvo que huir a la muerte de éste, acusado por el vulgo de ateísmo y de falta de respeto a la religión tradicional.

Para Anaxágoras, la realidad no se compone tan sólo de cuatro elementos, sino de infinitos elementos cualitativamente distintos, de las partes pequeñísimas de que están hechas todas las cosas a las que llamó homeomerías o spérmata (gérmenes). En cada cosa material hay infinitas spérmata, pero la cosa toma aspecto exterior de la spérmata más abundante en ella. La formación de las diversas cosas las explicó por la unión de las homeomerías y el cambio de una cosa en otra por una reestructuración de las homeomerías que la componen.

Las cosas, pues, aunque estén formadas por los mismos constituyentes últimos, eran para Anaxágoras diferentes entre sí, porque estos constituyentes se agrupan en distintas formas, según la posición que ocupan.

Y así, la diferencia entre todas las cosas no es una diferencia material cualitativa, sino una diferencia formal cuantitativa. Las cosas son distintas porque es distinta su disposición o estructura interna.

Anaxágoras introdujo la idea del Nous o Mente Universal, que es una especie de sustancia espiritual, un principio divino que combina las infinitas homeomerías causando la multiforme variedad de lo existente.

ESCUELA ATOMISTA

Leucipo y Demócrito

El fundador de la escuela atomista fue Leucipo (460-370 a. de C.)

La concepción del mundo de los atomistas es profundamente materialista: no admiten ningún principio espiritual, todo es materia, incluso el alma humana. Para los atomistas, los principios últimos de todas las cosas eran los átomos (los indivisibles).

Los átomos se diferencian de las homeomerías en que no son sustancias con cualidades distintas, sino sustancias homogéneas; lo que diferencia unos de otros es una serie de aspectos cuantitativos, como la forma, el tamaño, el peso, etcétera.

Los átomos son impenetrables, pesados, eternos, indestructibles, ocupan un lugar del espacio en el seno de una especie de no ser o nada relativa que es el vacío. Los átomos son infinitos en número: no tienen cualidades materiales de ninguna clase que los distingan entre sí: todos son de la misma naturaleza, pero con una enorme variedad de formas distintas, que les hacen aptos para engarzarse, para complementarse unos a otros formando las múltiples formas aparentes de lo real.

Los aspectos cualitativos de las otras realidades no atómicas, tales como el sabor, el color, el calor, etc., constituyen algo que, según los atomistas, pertenece no tanto al objeto físico cuanto al sujeto que los percibe. Esta opinión de que la apariencia de las cosas se ve afectada por la subjetividad humana se conoce en filosofía con el nombre de subjetivismo.

Para explicar el movimiento de los átomos, Leucipo y Demócrito no recurrieron a principios espirituales exteriores a la materia (como Filia, Neikos, Nous, etc.), sino que su explicación es puramente materialista. Los átomos se mueven porque son pesados y están en el vacío; es decir, su movimiento es una caída, y en esta caída a distintas velocidades se produce la unión de unos con otros, formándose así la totalidad de lo existente.

Demócrito nació en Abdera (Tracia), el año 460 a.C. y murió en 370 a.C., siendo contemporáneo de Sócrates, pese a lo cual es considerado "presocrático". Viajó por Egipto, Babilonia, Etiopía e India. Su maestro e inspirador es Leucipo, en quien se basó para desarrollar su mecanicismo atomista.

Igual que su maestro, Demócrito partió de los principios establecidos por Parménides, pero para respetar principios del eleatismo (el ser es necesario, uno e inmóvil) y, a la vez, para salvar las apariencias, es decir, para dar cuenta de la apariencia del mundo sensorial (el cambio, el movimiento, la multiplicidad), postuló la existencia de átomos.

Según Demócrito, cada átomo posee las mismas características que Parménides atribuía al ser: el átomo es sólido, lleno e inmutable. La existencia del vacío, que es una especie de no-ser, explica la multiplicidad y el cambio ya que, siendo lo que separa los átomos, permite el movimiento, la generación y la corrupción, al permitir los desplazamientos y los choques de los átomos.

"... estos átomos se mueven en el vacío infinito, separados unos de otros y diferentes entre sí en figuras, tamaños, posición y orden; al sorprenderse unos a otros colisionan y algunos son expulsados mediante sacudidas al azar en cualquier dirección, mientras que otros, entrelazándose mutuamente en consonancia con la congruencia de sus figuras, tamaños, posiciones y ordenamientos, se mantienen unidos y así originan el nacimiento de los cuerpos compuestos."

COMENTARIO PERSONAL

Las Escuelas Pluralista y Atomista contribuyeron principalmente al progreso del ateísmo, ya que sus ideas materialistas llegaban siempre a conclusiones que negaban la existencia de la divinidad, por lo que se manifestaron radicalmente en contra de las religiones, llegando a sostener que las religiones se originan por el temor de los hombres frente a los más terribles fenómenos de la naturaleza. Desde mi punto de vista en masonería buscamos la luz de la verdad y que los dogmas y la ignorancia mueran. El dogma ha sido el instrumento básico de las creencias religiosas las cuales nunca han llegado a ser demostradas sólo su pilares son únicamente la fe ciega de quienes creen. Es por ello ue la religión llegó a ser una de las más férreas enemigas de la masonería, ya que nuestra ilustre institución dejaba de un lado las falsas creencias religiosas y buscaba la verdad demostrada tal cual en su tiempo lo hicieron los pluralistas o los atomistas.

Darío Portero T.
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Bibliografía:

GUTIÉRREZ, Abraham, Curso de Filosofía, Quito, 1998.
http://es.wikipedia.org/wiki/Atomismo
http://www.filosofia.tk/soloapuntes/primero/hfgr/t6aca.htm

 

 

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